sábado, 12 de junio de 2010

Evaluación de Aprendizaje


Por Ricardo Vizuete


Evaluación de Aprendizaje

La nuevas concepciones sobre evaluación se encaminan a visualizar este proceso como algo básico y primordial, donde se busca recoger información para luego emitir un juicio valorativo. La evaluación implica la comunicación interpersonal entre el evaluador y el evaluado por lo tanto va a recoger todas las características y complejidades de las relaciones humanas.
¿Porque y para que evaluar? Nos encamina hacia la finalidad y función de la evaluación. La evaluación del aprendizaje pretende como objetivo genérico , valorar el aprendizaje en su proceso y resultados. La finalidad de la misma nos indica los propósitos que se otorgan a esa evaluación y cuando nos referimos a la función cabe destacar el papel que esta desempeña para la sociedad, para las instituciones y para el proceso enseñanza-aprendizaje.
Hasta la década de los años 60, la función de la evaluación se restringió solo al aspecto de confirmar los resultados del aprendizaje, ya sea desde el punto de vista de rendimiento académico o de la consecución de objetivos los planteados.
Sin embargo estos planteamientos mezquinos eran poco realista y no representativos cuando se evaluan las metas en aquellas evaluaciones de programas e instituciones educativas. Lo anterior lleva a que Scriven , en 1967, proponga diferenciar las funciones formativa y sumativa en la evaluación.
Por un lado al plantear la función formativa, como una parte integral del proceso de desarrollo (de un programa, de un objeto). Esta brinda información continua para planificar y para producir algún objeto, la cual permite ayudar al personal involucrado a mejorar cualquier proceso que se esté realizando. La función sumativa "calcula" el valor del resultado y además puede servir para investigar todos los efectos de éstos, examinarlos y compararlos de acuerdo a las necesidades denotan. Desde el momento en que fueron propuestas estas funciones, ambas han sido documentadas por muchos autores y especialistas.
Desde la perspectiva sociológica, filosófica y de la pedagogía crítica, es interesante señalar que no existe una valoración neutral y mucho menos una educación neutral, puesto que existen lados ocultos que no se miden ni tampoco se ponderan porque no forman parte de los objetivos de la educación ni de la intenciones, por lo cual algunos como Cardinet (citado por Fernández Pérez, 1994) opinan que la escuela, en especial su sistema de exámenes y de calificaciones constituyen el principal instrumento de diferenciación y estratificación social". Podemos entonces destacar las pretendidas funciones que tiene la evaluación: la función social, la función de control y la función pedagógica.

La Función Social: tiene que ver con la certificación del saber, la acreditación, la selección, la promoción e inclusive los títulos que otorgan las instituciones educativas, representan la adquisición de un saber y la competencia en un determinado momento en la sociedad. En una sociedad donde se enaltece la meritocracia, los individuos e instituciones se ordenan con respecto a su aproximación a la excelencia, lo cual promueve que socialmente mientras más títulos posea mas se vale. Esto ha provocado en nuestro país el querer obtener los mismo a como de lugar, inclusive de manera fraudulenta con la complicidad de instituciones, personal administrativo y docente. El poseer un titulo no avala que las personas sean competentes, pues aunque este sea parte de un requisito formal del saber en nuestra sociedad, como dice Boudieu (1988, pág. 22), “no pueden asegurar que sea cierta tal garantía”. En el mundo real existen muchos ejemplos que son muestra de que la persona es competente por la tarea que desempeña, aunque no posea el titulo que lo acredita para esto.
Las nuevas corrientes de las políticas educativas, impulsan iniciativas hacia sistemas de educación no elitistas, donde se busca mayor calidad en la educación para una mayor cantidad de personas, haciendo hincapié en la democratización y en creación de oportunidades

Función de control: En el ámbito educativo tradicional este fue el mecanismo que marco las relaciones desiguales entre alumnos y profesores, estos últimos ejercían un poder de control con respecto a la toma de decisiones, la definición de lo que es normal, correcto, notable, bueno, excelente, en relación a la conducta que llevan los estudiantes, a los resultados de su aprendizaje, a los contenidos por aprender, a las formas de probar y expresar el aprendizaje, al tiempo y condiciones del aprendizaje. Las tendencias educativa con una visión más progresista promulgan la participación del estudiante, en el proceso educativo y en la toma de decisiones, ya que en el mismo todos aprendemos de todos.

Función pedagógica: Existen diversos enfoques entre autores pero con aspectos coincidentes en los significados siguientes: orientadora, de diagnóstico, de pronóstico, creadora del ambiente escolar, de afianzamiento del aprendizaje, de recurso para la individualización, de retroalimentación, de motivación, de preparación de los estudiantes para la vida.
Existen diversas clasificaciones genéricas donde en lo personal me gusta el planteamiento de Cardinet (1988), propone tres funciones: predictiva, formativa y certificativa.
Para realizar la evaluación es imprescindible determinar ¿Que Evaluar? Pues esto nos permitirá determinar los instrumentos, procedimientos, momentos, indicadores, criterios, que se utilicen en el proceso evaluativo. Aunque mi experiencia docente abarca casi 20 años en el área de la pre-media y media, Considero que gran parte de los fracasos en las evaluaciones se enmarcan en no poder establecer desde un principio lo que queremos evaluar. No podemos esperar lograr los objetivos que plantea la enseñanza con mayores exigencias cognitivas cuando preferimos tomar el camino de lo que es más fácil evaluar.
En la aplicación clásica de pruebas, las cuales son iguales en cuanto a contenido y forma, se establecen estándares para comparar realizaciones individuales con los mismos, se le da una sobrevaloración a este instrumento, tomando dichos resultados como indicadores de aprendizaje. Si bien la evaluación de y por objetivos, se constituyo en el paradigma, aun dominante, de la evaluación del aprendizaje, esto no es suficiente pues desestima aquellos procesos de aprendizaje no previstos. Hay aspectos que deberían ser objeto de la evaluación para de esta forma ir valorando y regulando el proceso de enseñanza-aprendizaje desde su comienzo y durante su transcurso, a través de diversos momentos o etapas.
Por último, antes los nuevos retos con una generación de estudiantes cuestionadora, nativa digital y donde esperamos el desarrollo de su imaginación y creatividad, todo indica que las tendencias que debería seguir la evaluación del aprendizaje, son aquellas que permitan constituir una verdadera evaluación educativa, entendiéndose, la que entra en concordancia con la esencia y regularidades de la formación de los estudiantes acordes con las finalidades sociales libre de parcializaciones y esquematismos.




Referencias bibliográficas
1. González Pérez, Miriam. Centro de Estudios para el perfeccionamiento de la Educación Superior, Universidad de La Habana, Ciudad de La Habana, Cuba. Revista Cubana de Educación Superior 2000;20(1):47-67.

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