sábado, 12 de junio de 2010

La Universidad y Los Retos De La Evaluación


Por Ricardo Vizuete


El momento actual que vive la humanidad donde estamos inmersos en un mundo globalizado de altas competencias requiere de la universidad la promoción de un profesional calificado con una educación integral y con altos niveles de excelencia.
Si bien es cierto que las estadísticas muestras un incremento sustancial en la población estudiantil universitaria en los últimos 30 años (informe de Lord 1996) también ha estado en la palestra pública los cuestionamientos relacionados con el tipo de profesional que están saliendo graduados de nuestros colegios y Universidades. He tenido la experiencia personal de intercambiar opiniones con varios directores de recursos humanos y todos coinciden en las falencias que traen muchos profesionales graduados cuando los mismos se presentan a las entrevistas de trabajo, inclusive a nivel de postgrado presentan deficiencias importantes en redacción, expresión oral, imagen personal y cálculos matemáticas elementales. Lo anterior nos coloca en la disyuntiva siguiente:
• Qué se aprende
• Cómo se aprende
• Cuándo se aprende
• De quién lo aprende
• Para qué lo aprende
• Qué utilidad le dan a lo que aprende
Por otro lado la generación espontanea de decenas de universidades privadas diseñadas con formatos que les permiten ofrecer las mismas carreras que la Universidad de Panamá pero en un periodo de tiempo más corto, con la exclusión de algunas materias y sin la necesidad de presentar exámenes de ingreso, es parte del reto que enfrenta nuestra educación superior. Por otro lado al hablar de la educación superior no podemos dejar pasar por alto que todo nuestro sistema educativo está en crisis, donde a pesar de los múltiples estudios y mesas de trabajo, no logramos poner en marcha un verdadero cambio en el rumbo de la educación. Mientras los gobiernos de turno solo vean el tema educativo con luces cortas, seguiremos improvisando y dando tumbos en todos los aspectos. Con una población estudiantil que comienza con una proporción de 50-50 (hombres y mujeres) en la primaria y que ya en la pre-media muestra marcadas diferencias con 70% varones y 30% mujeres, para luego aumentar el sesgo en la universidad con una relación de 80% de mujeres y 20% varones nos enfrenta a otra realidad preocupante.
Lo anterior nos indica que las mujeres están tomando el comando en su preparación profesional con respecto a los hombres. Esto tendrá a futuro sus repercusiones en el estilo de vida de la población incógnita ¿ Que está sucediendo con estos estudiantes varones? .
De igual forma la deserción escolar cada vez se hace más frecuente siendo el caldo de cultivo predilecto para los que reclutan personal para las tristemente conocidas bandas. No es solo equipando a los entes de seguridad con mejor tecnología y con iniciativas encaminadas a proyectos de represión con lo cual se podrá disminuir los altos índices delincuenciales que vivimos. Nuestras sociedad requiere de políticas educativas coherentes, que tengan liderazgo y sumen actores, donde se cultiven los valores. La Universidad de Panamá como rectora máxima de la educación superior debe marcar la pauta. Por lo anterior se vienen implementando una serie de medidas y proyectos que buscan mejorar la calidad del estudiante, el docente y de todo el personal universitario.
En los últimos años se ha implementado diversas modificaciones al estatuto universitario que abarcan tópicos diversos pero con un fin común, mejorar el proceso de enseñanza- aprendizaje. El convertir el postgrado en docencia superior en una exigencia para el profesor universitario es una medida que pretende elevar el nivel del que enseña y el que aprende. Donde se espera que como parte del perfil del profesor universitario, el mismo reconozca lo modelos pedagógicos y los aplique en su especialidad cuando lo considere pertinente, porque para poder evaluar se debe tener una clara idea de lo que se espera alcanzar con el aprendizaje logrado. Sin embargo he podido constatar que algunas facultades y escuelas todavía se mantienen esquemas obsoletos y requieren de manera urgente que las transformaciones curriculares se hagan presentes, pues algunas cátedras se siguen dictando sin un programa sintético y analítico coherente, de manera muy robotizada y con evaluaciones de vieja data. Como parte de mis indagaciones en este curso, pude confirmar que existen carreras universitarias donde los programas de las asignaturas que se imparte no están al alcance del público, algo que es fundamental para diseñar una programación efectiva. Tendremos que esperar algunos años para poder conocer si los cambios curriculares basados en competencias, iniciados en la media tendrán algún efecto en la calidad de los egresados de los bachilleres planteados en esta nueva modalidad, pero por mi experiencia cotidiana como profesor de la media veo que los objetivos esperados todavía se ven lejanos mientras sigamos improvisando y utilizando a estos jóvenes como conejillos de indias.
Finalmente considero que no es pertinente el bajar los niveles de rendimiento en los exámenes de admisión para los estudiantes de primer ingreso, flaco favor le hace al sistema educativo. Con esta medida, estamos disminuyendo la calidad y el prestigio que deben tener esta institución como primera casa de estudios, ya que los problemas de las deficiencias heredadas de la media debe ser resuelto por el Ministerio de Educación con la coordinación y asesoría de la Universidad de Panamá.

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